Una paciente moderna y civilizada.

Por: Mariano Cañizares Parrado.
Hoy asistió a mi consulta una paciente con la siguiente historia clínica:
- Obesidad grave, porque con sólo 1.60 metros de estatura, pesa 113.5 kilogramos. Es decir, 97% de sobrepeso.
- Con una lista en sus manos de una enorme cantidad de medicamentos indicados por múltiples médicos para tratarle: La hipertensión, la diabetes, los dolores, los trastornos lipídicos, los daños en sus mucosas gástricas provocados por tanta medicación. Y como si fuera poco, no puede inclinarse para ponerse los zapatos. No porque no alcance, sino más que todo, porque en diez segundos la frecuencia cardíaca sube por encima de 100 latidos por minuto.
Hace mucho tiempo es amiga mía en Facebook, y cuando publico una foto siempre es una de las primeras en ponerle: Me gusta, me encanta, me interesa etc. Sin embargo, cuando escribo un artículo en el Periódico Volver, de apenas unos párrafos; su nombre no aparece reflejado por ninguna parte.
Hoy le pregunté. ¿Ha visto mis últimos artículos? A lo cual respondió: "Hay Doctor, yo no tengo tiempo para leer". Acto seguido le volví a interrogar. ¿Conoce usted su temperamento? Me respondió. "¿Y qué resuelvo yo con conocerlo Doctor?"
En una hora le di una explicación detallada de lo importante que resulta, ante todo, conocerse a sí mismo, porque de esa manera podemos evitar, la obesidad, la hipertensión, la diabetes, y un sin número de virus, bacterias y hongos fundamentalmente, que están acabando con esta sociedad, supuestamente moderna y civilizada.
Antes de terminar la consulta le regalé mi libro "Soy neurótico, pero me encanta", y le imprimí los ocho tipos de temperamentos que estoy publicando.
Me paré del asiento diciéndole: Cuando se haya leído el libro y sepa cuál es su temperamento, con mucho gusto le atenderé todas sus patologías, y le aseguro: Sin medicación se las controlaré sin excepción. Quedo en espera de su llamada, cuando ya esté lista para atenderse.
Buena
suerte y que Dios la proteja.
Como siempre. Un abrazo para todos y uno para mí, y que Dios nos siga protegiendo.
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