¿Cómo debe procederse para lograr un verdadero restablecimiento de la salud física y mental en personas afectadas por las cuarentenas?

21.05.2020

Por: Mariano Cañizares Parrado.

Cada maestro tiene su librito. Ofrezco el mío. Validado con más de 70 mil pacientes atendidos en distintos países del mundo, y ninguno de ellos se ha contagiado con el COVID-19.

Queridos amigos.

Jamás incumplo ninguna promesa que hago, así que aunque el tema es demasiado extenso, trataré de reducirlo lo más posible. A pesar de ello, les ruego hacerse la idea, que ésta es una lectura de un curso científico que no deben pagar, y en el cual tienen la oportunidad de mejorar rápidamente su salud.

En mi libro número ocho, titulado: "Curando la mente a través del cuerpo". En la página 273 dije: "El cuerpo lo puede todo, la mente sólo lo que desea y el deseo es instintivo por naturaleza".

"Como siempre, un ejemplo puede ser muy ilustrativo. Cuando una célula sanguínea en fracción de segundo, llega al punto de una herida para formar un coágulo y evitar el sangramiento. No ha viajado por simple casualidad, lo ha hecho sin dudas con absoluta precisión y seguridad, y si falla alguna vez, es porque los deseos débiles de la mente, la han enfermado precozmente".

Miles de ejemplos expuestos en este voluminoso libro, dejan muy claro, que la mente es subjetiva, caprichosa y traicionera, mientras que el cuerpo es objetivo, estable y fiel. Entonces me planteé definitivamente, que era incorrecto partir de lo subjetivo para arreglar lo objetivo, y de este presupuesto teórico surgieron las bases de mi método de tratamiento, el cual establece la hipótesis científica, de que curando al cuerpo, la mente se transforma, convirtiéndose en un compañero fiel para toda la vida.

Mi método, patentado acá en Colombia, se conoce como dígito-puntura sensitivo motora, porque trabaja con terminales nerviosas del sistema nervioso somático, enviando información al sistema nervioso central, donde se emiten respuestas tanto sensitivas como motoras, con el fin de estabilizar los campos biomagnéticos de los órganos internos. En menos de 25 minutos, al paciente se le regulan todos los signos vitales y acompañado a ello, desaparecen los dolores de cualquier región del cuerpo.

Mis miles de pacientes son testigo, que después de la dígito-puntura, si se cumple a cabalidad con las diez fuentes energéticas que gobiernan al organismo humano, todo vuelve a la normalidad en muy poco tiempo, incluyendo: Presión arterial, glucosa en sangre, y peso corporal, con todos sus acompañantes, como: Dolores generalizados, alteraciones del sueño, problemas respiratorios múltiples, cansancio permanente... Bajo estos resultados, la mente se pregunta. Si mi compañero el cuerpo me da tanta felicidad. ¿De qué puedo quejarme? Sin dudas, cuando hemos abandonado tantas cosas dañinas, el modo en que percibimos el mundo que nos rodea cambia de manera insospechada.

El mecanismo neurofisiológico que facilita estos resultados, se justifica , porque al trabajar sobre terminales nerviosas del sistema nervioso somático, se estabilizan los campos biomagnéticos de los órganos internos y se restablece de manera progresiva la dinámica de todos los neurotransmisores del cuerpo humano.

El tratamiento es muy sencillo. Cuando el paciente llega a mi consulta cargado de conflictos y frustraciones, por la vida que le ha tocado vivir, y cómo ésta ha ido deteriorando su salud física y mental y quiere hacer catarsis en mi consulta. Sólo les digo: Vamos a comenzar distinto. No me cuente lo que usted se siente. El cuerpo también tiene su mente. Déjelo a él que hable por usted. Cuando terminemos la consulta yo le digo con lujo de detalles, cuáles son sus padecimientos, y si le queda alguno después de la dígito puntura, entonces me lo cuenta.

Estas terminales nerviosas, las cuales descubrí en una investigación científica, llevada a efectos en la Academia de Ciencias de Cuba, en el quinquenio 1985-1990, le permiten al especialista asistente, describir lo más minúsculo en los síntomas del paciente, porque ellas son naturalmente hiposensibles y muy suaves al pulsarlas. Cuando en mis dedos siento dureza, como si fuera la cabecita de un alfiler, no me cabe la menor duda que estoy en presencia de una disfuncionalidad, que requiere tratamiento inmediato. Jamás utilizo medicamentos. Todo es a base de alimentación, teniendo en cuenta las terminales nerviosas que el paciente ha tenido sensible.

Mi primer paciente fui yo. Cuando me gradué pesaba 210 libras, y con muy poca edad no podía hacer ni la mitad de lo que hago hoy con 67 años y apenas 63 kg. de peso. Lo pueden comprobar en mi Facebook. A veces me miro y no me reconozco. (También, ver artículo anterior).

Es un estilo de vida, mucho más fácil de cumplir, que el que nos está imponiendo el nuevo coronavirus. El cual, si no cumplimos, podemos hasta perder la vida.

Como siempre. Un abrazo inmenso para todos y otro para mí. Que Dios nos proteja.