Los hombres tienen ciclo menstrual.

09.08.2011

Por: Mariano Cañizares Parrado.

Hablar del ciclo menstrual en la mujer no tiene ninguna novedad, porque es algo tan antiguo y estudiado como su propia existencia.

Todos conocemos que es un ciclo repetido cada 28 días aproximadamente, el cual se puede extender hasta 33, sin provocar ningún estado de alarma para la mujer o para el médico.

Cientos de estudios experimentales demuestran que en más de un 80%, el ser femenino comienza su ciclo menstrual alrededor de los 12 años y lo pierde completamente cerca de los 50, con una pequeña desviación estándar.

También conocemos, que un porciento elevadísimo de las mujeres antes, durante y después de la regla, presentan una metamorfosis en los rasgos de su comportamiento. A unas les da por ser agresivas, con casi total incapacidad para controlar sus estados emocionales, llegando inclusive a rechazar a su pareja, no sólo en el acto sexual, sino también en una caricia, abrazo o hasta una simple palabra expresándole el amor que sienten hacia ella.

Otras se muestran tristes, aisladas y con muy bajo rendimiento, tanto intelectual como físico, lo cual también incide de manera considerable en el equilibrio familiar, laboral y social.

Existe otro grupo padeciendo de reales cólicos menstruales, llegando a ser tan intensos como para provocar vómitos y desequilibrios fisiológicos, equivalentes a los de cualquier virus o bacteria.

Hay muchas mujeres que desgraciadamente padecen este compendio de cambios, no sólo hormonales, fisiológicos y psicológicos, sino además, se muestran hasta con cierta vergüenza ante su pareja y demás conocidos.

Sin embargo, la menstruación realmente no es más que un ciclo completamente natural, capaz de provocar dolor, disminución de las capacidades física e intelectual, cambios de conducta, retención de líquidos y un ligero aumento de peso, completamente transitorio.

El hecho de que unas mujeres le den más importancia que otras, en lo fundamental depende, de los rasgos particulares de la personalidad en cada mujer.

Otro tema muy distinto es, si realmente los hombres también tenemos ciclo menstrual.

Como todo científico, siempre he sido un observador incansable, de las distintas formas de expresión de la personalidad, de un individuo en el decursar del tiempo.

Apreciaba con total claridad, que en muchos hombres, como en cualquier mujer, cada cierto tiempo presentan determinados cambios en el modo particular de expresión de los rasgos más estables de su personalidad, prácticamente sin justificación alguna, pero no podía encontrar una explicación científica ante tales metamorfosis, lo cual aumentó mi sed investigativa.

La hipótesis científica propuesta, adelantaba cuatro grandes grupos, según su forma de expresión:

  • A unos, les aparece cierto estado depresivo.
  • A otros, dependencia afectiva.
  • Otro grupo se muestran tímidos.
  • Y finalmente, los más comunes, son aquellos que expresan una marcada agresividad como respuesta no justificada, e incoherente con la intensidad del estímulo, que supuestamente debía provocarla.

Ante estas evidencias, en el año 2005 llevé a efecto un diseño experimental, que me permitió justificar con total precisión, el porqué de estos cambios conductuales en el sexo masculino, sin contar con ninguna condición fisiológica, capaz de sustentar la evidencia de un ciclo menstrual.

Como siempre, cumplí con todos los requerimientos de un diseño experimental, apoyado en los más modernos métodos, para la selección de la muestra y su posterior procesamiento estadístico matemático.

La introducción hacía explícito, que la autovaloración debía corresponder exclusivamente a lo que se estaba sintiendo en el mismo instante de realización de la prueba y no daba ninguna explicación, al ¿por qué? del estudio, con el objetivo de excluir cualquier variable ajena, que pudiera falsear el resultado investigativo, en función de los objetivos trazados.

Elaboré una escala de autovaloración, con rangos autoevaluativos oscilantes entre 0 y 100. Incluyendo rasgos de personalidad tales como:

  • Comunicativo.
  • Estabilidad emocional.
  • Sumiso, completamente dócil.
  • Moderado.
  • Indisciplinado.
  • Confiado de sí mismo.
  • Práctico y positivista.
  • Celoso.
  • Tolerante.
  • Realizado.

Finalmente, se volvía a expresar en letras negras y mayúsculas. TIENE POSIBILIDADES DE RECTIFICAR.

Recuerde. Cada una de estas propuestas debe ser respondida según su estado físico, emocional e intelectual, en este preciso instante de su vida.

Utilizando una regresión lineal, todas las respuestas resultaron altamente discriminativas, a un nivel de significación alfa= 0,05. Con una probabilidad para aceptar confiabilidad del 99,95%.

Es evidente que más de un 70% de los hombres, sufrimos cambios sustanciales en nuestros modos de comportamiento, en un ciclo exactamente parecido al lunar. Es decir, 27,3 días como promedio.

Pero lo más sorprendente apareció, cuando empecé a buscar los indicadores objetivos, capaces de demostrar la probabilidad, de que estos cambios emocionales estuvieran sujetos a la fecha de nacimiento de cada sujeto del sexo masculino, o al día en que por primera vez lograron alcanzar la eyaculación, con evidente secreción de semen.

Como en la pubertad y la adolescencia es muy común la masturbación en este sexo, no fue tan difícil el establecimiento del indicador final.

Los jóvenes que recordaban con exactitud su primera eyaculación. Se les pudo constatar un coeficiente de correlación de (0,8203) para un nivel de significación de (0,000). Es decir, el 100% de la muestra sometida a investigación, sufrían cambios en el modo de expresión de su personalidad, exactamente cada 27,6 días, después de esa fecha mencionada.

Mientras los que no recordaron su primera eyaculación, entonces se les sacó su ciclo menstrual por la fecha de nacimiento, arrojando sufrir fuertes

cambios emocionales, exactamente cada 27,9 días. Con un coeficiente de correlación de (0,5948) para un nivel de significación de (0,000).

Aunque se puede apreciar un nivel de correlación inferior, la significación estadística matemática se mantiene.

Evidentemente, los hombres también tenemos menstruación, bastante parecida al sexo femenino y las tendencias conductuales, bajo el ciclo menstrual, pueden resultar útiles en la determinación de la inclinación sexual.

Las fórmulas matemáticas, surgidas como el producto de la investigación, permiten conocer con total exactitud, cuándo su marido, novio, hijo, padre... está bajo los efectos del ciclo menstrual y en consecuencia, sabrán con mayor objetividad, como tratarlos correctamente, sin pensar con tanta frecuencia, en la evidencia de un comportamiento neurótico.

Pero más aún. Por medio de estas fórmulas matemáticas; si hacen corresponder las tendencias y rasgos de personalidad, expresadas bajo el efecto del ciclo menstrual masculino, con los cuatro grupos establecidos en la hipótesis investigativa. Podrán determinar con absoluta seguridad, la inclinación sexual del estudiado.

Un ejemplo: Si su esposo bajo el ciclo menstrual se comporta deprimido, tímido y dependiente. ¿Cuál será su verdadera inclinación sexual inconsciente? ¿Le gustarán sólo las mujeres, o tendrá reprimido, bajo la sombra de valores sociales y morales, su verdadera sexualidad?

También de manera inversa, se puede determinar según las metamorfosis conductuales en la mujer ¿Cuál puede ser su verdadera identidad sexual? Aunque nunca lo haya puesto en práctica, por una razón u otra.