Introducción al libro "ALIMENTACIÓN"

Cuarto libro del Dr. Mariano Cañizares Parrado. Año 1989.
Hipócrates, expresó 400 años a.C. "En tu alimentación está tu curación". Desde entonces han evolucionado mucho los resultados científicos en el campo de las ciencias médicas, pero ha sido imposible superar este concepto. Sólo se ha enriquecido. Hay miles de investigaciones que teniendo como base lo expresado, han profundizado hasta alcanzar un innumerable caudal de información para enseñar al ser humano a alimentarse correctamente.
Desde el año 1984 he sido un incansable investigador de temas relacionados con la salud y dentro de ellos, todos los que intervienen definitivamente en el equilibrio perfecto de la biología humana. Mis estudios me han convencido sobre la prioridad de estabilizar al cuerpo y después trabajar en la mente. Así he podido dar respuestas científicas capaces de convencer a los amantes de la ciencia.
Todos los experimentos realizados, han estado dirigidos a descubrir infinidades de ritmos biológicos que determinan el estado psicofísico de cada individuo en su interacción diaria con el mundo circundante.
El ritmo biológico, es un acontecimiento rítmico en el decursar del tiempo, que tiene lugar fuera e independientemente de nuestra consciencia. Su clasificación es inmensamente variable de un autor a otro, pero lo más importante, es precisar si puede o no ser controlado por el hombre.
En la actualidad muy pocas cosas se escapan del alcance de la ciencia, pero no olvide nunca, que lo más difícil de imitar es lo natural, entonces, si nuestro corazón fue concebido para hacer contracciones y dilataciones, ese es su ritmo. Si su respiración es un ciclo repetido de inhalación y exhalación, nunca intente alterarla.
Sólo queda una alternativa ante este tipo de ritmo biológico. ¿Cómo optimizarlo? Sin embargo, hay otros tipos de ritmos biológicos, que si sienten cada día el peso de la irresponsabilidad o del desconocimiento de su importancia, para mantener el equilibrio bioenergético.
Todo ser humano debe cumplir con las exigencias de los ritmos biológicos. De la misma forma que nuestro corazón no puede dejar de latir de manera rítmica, tampoco podemos obviar alimentarnos cada dos horas treinta minutos (2.30 h/m.), porque justo en este intervalo de tiempo, el organismo se prepara para recibir alimentos.
¿Qué pasa cuando no se lo damos? Las bilis, insulina, ácido clorhídrico, las enzimas orgánicas segregadas por las mucosas gástricas, para recibir y procesar el alimento, en su antesala a la fase de absorción y uso, comienzan a afectar progresivamente la alcalinidad de la sangre arterial, descendiendo el pH por debajo de siete puntos, lo cual provoca acidificación. Inmediatamente el organismo, a través de sus mecanismos de defensa, ordena retener líquidos, para neutralizar el nivel de acidez y así mantener el equilibrio ácido-básico. De ahí la frase muy científica: "Yo no como y sin embargo engordo"
No existen alimentos buenos ni malos; eso depende de cuatro aspectos esenciales, los cuales serán desarrollados en el cuerpo de este libro. Ellos son:
1. En qué horarios debemos alimentarnos (hora de comienzo y terminación).
2. ¿Cómo los combinamos los unos con los otros?
3. ¿Qué cantidades consumimos partiendo de una buena combinación?
4. Conocimiento pleno de que nuestro organismo está apto para ingerir y digerir un determinado alimento.
No engordamos por lo que comemos, sino por cómo digerimos lo
que comemos. El organismo es sabio. Tanto, que es imposible superarlo. Cuando
se le da un trato correcto, lo fabrica todo en su justo momento, en la dosis
exacta y sin efectos secundarios.