La satisfacción en el pensamiento II.
Por: Mariano Cañizares Parrado.
No es negativa la satisfacción de los deseos en el pensamiento, siempre que el tiempo lo convierta en metas reales.
Doy comienzo a este artículo con un sueño interpretado por mí a una paciente hace ya muchos años:
"Nunca recuerdo el comienzo ni el final del sueño. Siempre aparezco cuando estoy volando muy alto y sólo percibo debajo de mí unas nubes blancas, como si fueran motas de algodón, pero que imágenes más caprichosas, en los pequeños espacios sin nubes veía la tierra muy cerca, como si se hubiera quemado todo; era un color cenizo oscuro, con árboles altos, pero sin hojas. De pronto me elevaba mucho, tanto que no podía percibir nada. El vuelo se aceleraba y aparecía una colina con árboles muy frondosos pero extraños, porque no era un color verde definido, sino más bien oscuros y con ramas entrelazadas".
"Lo más curioso resultaba que cuando intentaba aterrizar, no podía, pero a pesar de volar tanto tiempo y recorrer largos espacios, no me sentía cansada y no me disgustaba seguir volando. Dos veces intenté aterrizar: Una en aquel lugar todo quemado, pero los árboles estaban de punta al cielo. La otra en las colinas, pero eran tan frondosos los árboles que no se podía percibir lo que yacía debajo de ellos".
El inconsciente no perdona. Él nos enfrenta sin piedad a la hostilidad que reprimimos en estado consciente.
En los ensueños donde nos sentimos volando, estamos buscando la libertad, pero es un grave error asegurar que ese símbolo presagia buenos augurios, porque eso depende de muchos factores, entre ellos el más importante, está determinado por el color predominante en las imágenes de nuestros ensueños.
Observen que esta persona en su descripción, plantea la predominancia del color blanco, ceniza oscura y color verde no definido, sino más bien oscuro. Por lo que este ensueño no tiene ni un ápice de positivo.
La autorregulación consciente de la persona bajo tensión, aparentando "ignorar" de una manera inconsciente, los estímulos generadores de estrés o tensión psíquica, se liberan mientras estamos dormidos, porque no existe control voluntario de las imágenes de nuestras represiones conscientes. Pero más aún, nos permite precisar con total exactitud hasta dónde ha llegado la toma afectiva. En este caso, ella nunca recuerda el comienzo ni el final del ensueño. Siempre aparece cuando está volando. Significa que el estrés a que está sometida en el medio habitual, es tan intenso, que prefiere estar lo más alto posible, para no percibir potenciales amenazas a la estabilidad psicológica y como si fuera poco, obstruye su percepción con nubes blancas.
La mente inconsciente no admite caprichos. "En los pequeños espacios sin nubes veía la tierra muy cerca, como si se hubiera quemado todo; era un color cenizo oscura, con árboles altos, pero sin hojas". Imágenes sabias; cuando intentaba quitar ese velo que la protegía de las tensiones psíquicas, podía apreciar con claridad que todo estaba en ruinas.
Este es un sueño muy abarcador, porque esta mujer estaba recibiendo el mensaje de conflictos en todas las esferas de interacción, por eso se elevaba mucho, tanto que no podía percibir nada debajo de ella.
Acto seguido expresa: "El vuelo se aceleraba y aparecía una colina con árboles muy frondosos pero extraños, porque no era un color verde definido". El inconsciente le demostraba que no había solución a su situación actual. Mientras más acentuaba la necesidad de buscar una salida, como es el caso de acelerar el vuelo y ver un color verde, pero no definido. Observen el freno total a una posible alternativa; "sino más bien oscuros y con ramas entrelazadas". El mensaje es claro. Todo es muy enredado. Hay chismes, envidias, egoísmos, traiciones, rechazos a su presencia.
Esta idea se refuerza cuando plantea: "Dos veces intenté aterrizar. Una en aquel lugar todo quemado, pero los árboles estaban de punta al cielo. La otra en las colinas, pero eran tan frondosos los árboles que no se podía percibir lo que yacía debajo de ellos".
Existe un mensaje muy alentador del inconsciente; un posible traslado, un abandono total de su vida actual, la búsqueda de una nueva perspectiva, donde no debe albergar rencores, sino más bien racionalizar los recuerdos, para poder seguir viviendo en paz con ella misma. Por eso en el ensueño aparece una sensación como ésta: "Lo más curioso resultaba que cuando intentaba aterrizar, no podía, pero a pesar de volar tanto tiempo y recorrer largos espacios, no me sentía cansada y no me disgustaba seguir volando".
Este es el momento de practicar la satisfacción de los deseos en el pensamiento.
Donde debe vivenciar cada
detalle hasta percibirlo por todos sus órganos sensoriales como una realidad
objetiva, posible de alcanzar.