Interacción del alma, el espíritu y el cuerpo. Segunda parte (EL ESPÍRITU).

29.06.2021

Por: Mariano Cañizares Parrado.

Que complicado resulta hacer ver que el espíritu no es tan subjetivo, dada la historia y experiencia de múltiples direcciones del conocimiento, utilizando este término en el ejercicio cotidiano de distintas profesiones y oficios.

En mi larga vida profesional he leído más de 20 libros que manejan el término espíritu bajo la sombra del subjetivismo. Es decir, sin posibilidad de ser demostrado con objetividad ante el conocimiento científico.

Algunas preguntas pueden ser esclarecedoras del tema. Sus respuestas no determinan el nivel de efectividad y de utilidad en los resultados. Sin embargo, ciencia es aquello que puede ser verificable mediante estudios experimentales, donde la exposición de sus principios de lugar a la explicación de las causas y consecuencias de cualquier objeto de estudio. De esta manera. ¿Será posible comprobar un espíritu apoderado? O ¿Es mi cuerpo un canal de energía para estabilizar o desestabilizar las energías de otro? ¿Cómo medir el espíritu negativo o positivo de un ser humano? Sin dudas, son preguntas sin respuestas objetivas, porque no están basadas en hechos reales, lo cual impide hacer un análisis profundo y veraz sobre los resultados obtenidos.

La ciencia debe ser generalizable y dar posibilidad de aplicación, basado en conocimientos científicos adquiridos, y no aptitudes supuestamente heredadas e incorporadas en nuestra información genética.

Existen los dones o talentos individuales, e inclusive heredados. Nunca lo pongamos en duda, pero no son generalizables. De ahí que no estemos hablando de ciencia.

Desde el año 1984 vengo utilizando el espíritu como sinónimo de energía, pero aquella que, si es comprobable a través del estudio minucioso de terminales nerviosas, ubicadas en distintas zonas de nuestro cuerpo. El sistema nervioso somático es eminentemente sensitivo, y al pulsar estas terminales nerviosas, envían un impulso nervioso a través de las vías de aferentación somáticas al sistema nervioso central, donde de manera automática se emiten respuestas motoras, activando o desactivando múltiples neurotransmisores y con ello, generando concentraciones hormonales de distinta naturaleza. Todas posibles de comprobar en condiciones de laboratorio. Es decir, son reales, verificables, factibles de analizar con total precisión. Comprobables mediante análisis recurrentes. Comparables entre sí, porque existen métodos estandarizados de indagación, que pueden explicar el comportamiento de todos los indicadores clínicos objeto de observación en el futuro. Es un conocimiento desembarazado, despejado y sincero, sin ocultismo y sin el amparo de aptitudes no verificables.

Espíritu es energía recibida a través de la alimentación, el sueño, el ejercicio, los estados emocionales, de la naturaleza con la que interactuamos cada día y, sobre todo, de nuestra fe divina, que metafóricamente es un neurotransmisor en sí.

Como siempre. Un abrazo para todos y uno para mí, y que Dios nos siga protegiendo.

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