Fibromialgia. ¿Ciencia o disparate?

08.02.2011

Por: Mariano Cañizares Parrado.

La fibromialgia. El médico que no hable de esta enfermedad, es como si hubiera naufragado y refugiado en una isla desértica hace muchos años, obligándolo a perderse el privilegio de diagnosticarla. Es la moda de la incapacidad profesional y la equivocación extrema del diagnóstico clínico.

La osteoporosis. Resulta hermana carnal de la fibromialgia. Son gemelas idénticas, coincidentes en todos los pasos del diagnóstico. Por tanto, han compartido el útero en un sólo embarazo, denominado, enfermedad facilista (lo que me lleva mucho tiempo diagnosticar correctamente, ya tiene su denominativo anticipado). Si no fuera por lo ofensivo que puede ser un artículo referido a este grandioso y particular diagnóstico, escribiría uno titulado: "La osteoporosis, un negocio sin límites". Regalo la densitometría para vender el calcio. En un porciento elevadísimo de las veces, totalmente innecesario.

Síndromes de mala absorción: Completan los trillizos. Cuando la incapacidad médica profesional reina, aparece más trabajo para los psicólogos, bajo la frase coloquial: "Remitámoslo para el psicólogo. Eso debe ser nervioso".

Blefaritis: Se completó el embarazo múltiple. La medicina cada día se encarga de buscar más diagnósticos sugestivos y con cierta tendencia a saber de qué se trata, pero con ausencia total de buscar la verdadera causa que lo provoca.

No quiero seguir hablando de diagnósticos facilistas, porque la lista sería interminable. Sólo deseo referirme a estos hijos de un único parto, típico de la medicina "moderna".

La fibromialgia, a pesar de que tiene sus ancestros muy lejanos, con una historia superior a los 100 años, es un término definido conceptualmente en la década de 1970. Donde se agrupa un variado número de síntomas, típicos de trastornos músculo-esqueléticos. Sin embargo, no fue reconocida por la OMS hasta el año 1992, como una enfermedad reumatológica. Quizás fue aceptada por la Organización Mundial de la Salud, no por sus síntomas, sino por la frecuencia de los diagnósticos. Lo cual son dos cosas completamente distintas.

Los síntomas típicos suelen ser los dolores generalizados y persistentes en el tiempo, que muchas veces por su intensidad, llegan a provocar fatiga, tanto de músculos, tendones, así como de otros tejidos corporales y del Sistema Nervioso Central. Pero lo importante no está en estas definiciones, sino que desgraciadamente no se ha establecido un diagnóstico diferencial, con las alteraciones provocadas por los desequilibrios del pH de la sangre arterial.

En el año 1994 publiqué un artículo en la revista Diet de la República La Argentina, donde decía casi textualmente, lo que hoy voy a referir. Esta publicación se apoyó en una profunda investigación que realicé durante dos años consecutivos, con setenta y una (71) mujeres, portadoras del diagnóstico de fibromialgia.

La investigación fue extraordinariamente sencilla:

La muestra la conformaron la totalidad de pacientes recibidos con ese diagnóstico en el año 1993.

La hipótesis investigativa, se apoyó en el presupuesto, de que todos los integrantes de la muestra serán portadores de pH arterial por debajo de siete (7), lo cual es indicativo de una naturaleza ácida.

El método de investigación fue a través del estudio del pH, con sangre arterial, en condiciones de laboratorio.

El procesamiento estadístico-matemático se realizó con técnicas paramétricas, a un nivel de significación alfa=0,01, por medio de una regresión lineal, el cual arrojó un nivel de correlación de 0,0024. De esta manera se corroboró la certeza de la hipótesis investigativa.

A partir del año 1993 y hasta la fecha, a todos los pacientes atendidos y portadores de un diagnóstico de fibromialgia, inmediatamente les oriento realizarse un estudio de pH arterial.

Después de 18 años, puedo asegurar con total certeza que:

  • En más del 99% de los casos, no estamos en presencia de una enfermedad reumatológica. Esta afirmación es bastante controvertida.
  • De manera casi absoluta. Estos diagnósticos, en su mayoría son una aberrante equivocación de la clínica médica.
  • Equilibrando el pH arterial mediante una buena alimentación, desaparece casi de manera inmediata, toda la sintomatología.

Recuperados de los síntomas, sólo nos queda a los especialistas, seguir trabajando en la eliminación de los reflejos condicionados patológicos, arraigados producto de la sugestión, a raíz de un diagnóstico equivocado.