El ladrón de energía más peligroso.

Por: Mariano Cañizares Parrado.
Para cerrar el ciclo de la fuente energética: Trasmisión cuerpo-cuerpo, quiero prestarle atención muy especial a dos preguntas formuladas por mis lectores.
Primera: ¿Cuál es el ladrón de energía más peligroso?
Respuesta: Nosotros mismos. Sí, así es. Porque somos los mayores responsables cuando nuestro cuerpo enferma. Miles de razones respaldan este planteamiento.
- Violamos todos los ritmos biológicos: Alimentario, del sueño, del ejercicio físico, del respeto a la interacción con las fuentes energéticas exógenas, no nos bañamos las veces necesarias, no practicamos la meditación ni el yoga, no nos lavamos la boca cada vez que ingerimos alimentos, con frecuencia sufrimos estados emocionales alterados, y como si fuera poco, nuestro medio ambiente nos está matando, fundamentalmente por los ruidos, el smog, la falta de pulcritud en todo lo que nos rodea etc.
- La dependencia patológica de un supuesto desarrollo civilizado como: Televisores dentro del dormitorio, computadores encima de las piernas, celulares pegados al cuerpo, comidas de microondas, cámaras solares, irrespeto a los altos niveles de ionización positiva atmosférica y a los rayos ultravioletas...
- En mi libro: Soy neurótico, pero me encanta, en la página 151 expresé: "El dolor y el sufrimiento es el precio que debemos pagar por vivir en civilización, porque son tantas las atrocidades, maltratos, infortunios, desdenes, incomprensiones, agresiones... Interactuando con nosotros cada día en este mundo neurótico, que para mantener el equilibrio biopsicosocial, hay que ser sencillamente un robot".
Segunda: ¿Cuáles son los seres humanos más expuestos a la pérdida de energías?
Respuesta: Sin excepción. Todos los que a diario debemos interactuar con otros seres humanos; especialmente aquellos que se dedican a la psico corrección, porque brindar un consejo hoy en día, es uno de los retos más peligrosos. Hasta los que los necesitan se niegan a aceptarlo. Admiro a los psiquiatras, psicólogos y educadores, por su incansable lucha, tratando de hacer del ser humano algo mejor.
Como siempre. Un
abrazo para todos y uno para mí, y que Dios nos siga protegiendo.
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