El hombre piensa como vive. 

11.10.2021

Por: Mariano Cañizares Parrado.

Las adicciones no son hereditarias. Por tanto, no es tan responsable en ellas el temperamento, sino el carácter, porque un por ciento elevadísimo en la responsabilidad de la adicción, está en el modo personal de percibir la realidad circundante, y en dependencia de ello, así será nuestro comportamiento. Pero lo más importante de todo está en que, nuestro mundo interno se ve invadido sin mucho autocontrol, por las circunstancias del mundo exterior. Es decir, el hombre piensa como vive, y desafortunadamente no vive como a veces sueña.

En cualquier esfera de la vida, lo más sabio es determinar las causas, para poder evitar las consecuencias. En el tema que nos ocupa, el camino más corto es a través de una pregunta. ¿Qué define una clase social:

  • El modo personal de percibir las supuestas dificultades para enfrentar la vida.
  • Las oportunidades objetivas, reales, con las cuales puede contar una persona.
  • La indefensibilidad. Este término, alcanza para escribir un voluminoso libro, porque es el principal responsable de nuestros conflictos y fracasos en el interactuar diario.

Todos somos débiles de carácter, aunque en algunos pueda estar más a flor de piel su percepción. Por ejemplo: bajo nivel cultural, avanzada edad, los trabajos poco remunerados y coincidentes con una abundante familia, etc. Sin embargo, bajo un diseño experimental, otras emociones pueden hacernos más claro el concepto de debilidad de carácter; el cual define con total objetividad las inclinaciones a la adicción de cualquier tipo.

Desde el año 1989 y hasta la fecha, vengo realizando una investigación minuciosa de las condicionantes emocionales obstructivas de la razón y del control voluntario de nuestro comportamiento, ante la aparición de adicciones a sustancias psicoactivas.

El diseño experimental concibe de base las tres clases sociales predominantes: Alta, media y baja.

En la clase alta, las debilidades de carácter más comunes y predisponentes a las adicciones son: Carencia de autocontrol, egoísmo, apatía, impaciencia, egocentrismo, resentimientos, terquedad, vanidad, indiferencia, individualismo, imprudencia, ignorancia y corrupción fundamentalmente.

En la clase media, las debilidades de carácter más comunes y predisponentes a las adicciones son: Envidia, impaciencia, egocentrismo, actitud posesiva, esquematismos, resentimientos, dispersión, indiferencia, corrupción, individualismo, perfeccionismo, intolerancia, vanidad y celos fundamentalmente.

En la clase baja, las debilidades de carácter más comunes y predisponentes a las adicciones son: Carencia de autocontrol, ignorancia, irresponsabilidad, imprudencia, desinterés, inflexibilidad, terquedad, conformismo, resentimiento, dependencia afectiva, cobardía, envidia, egocentrismo, distractibilidad, timidez, pasividad, intolerancia y corrupción.

Como pueden observar, hay muchos agentes precipitantes a las adicciones; comunes en cualquier clase social, pero todas en definitiva se pueden definir en dos grandes grupos:

  • Salida a una necesidad afectiva, económica, cultural o social. Utilizando como mecanismo de defensa la evasión, sin importar sus compromisos con la vida. Es decir, un egoísmo extremo.
  • Por placer. Estos son los más ignorantes de todos, porque como están por encima del bien y el mal, ya lo único que les interesa es la curiosidad por lo no experimentado. Por ejemplo, con la heroína... ¡Uy hermano! Hace sentir que flotas en el cielo. Se te quitan todos los dolores y te sientes más relajado que con 20 guarda espaldas a tu alrededor. Con la cocaína, donde lo consideran "el polvo de Dios". Con su consumo se creen saber más que todos los que han conocido alguna vez. Se sienten sencillamente un ser superior.

Este artículo es un preludio para comprender si la adicción a drogas prohibidas, es una enfermedad, o un serio trastorno de conducta, fuera del control de la voluntad propia.

Como siempre. Un abrazo para todos y uno para mí, y que Dios nos siga protegiendo.

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