Cómo detectar quien le roba la energía. Tercera parte.

Por: Mariano Cañizares Parrado.
La tercera variante de los ladrones de energía humana también es muy común, reuniendo una cualidad especial. Es aquella persona que su silencio preocupa a todo un colectivo cuando estamos en una reunión laboral, familiar o social, porque es un silencio activo. Está atento a todo lo que se dice o sucede, pero no opina. El estado de alerta de los demás gira alrededor de: Se sentirá mal, estaremos cometiendo alguna indiscreción, lo habremos ofendido, debemos cuidarnos de lo que seguimos hablando, estará enviado por alguien, qué pretende realmente con su silencio... En definitiva acapara las fuerzas energéticas de todos los presentes y al final deja a todo los participantes intrigados, preocupados y gastando una enorme carga energética repasando todo lo sucedido en la reunión, para encontrar el posible motivo de la mudez.
Existe una variante de este tipo de personaje. Es aquel que casi no habla, pero cuando se está abordando un tema, cualesquiera que sea la rama del saber; ya sea física nuclear, cibernética, arquitectura, ingeniería naval, economía, medicina, electrónica, astrología, sociología, filosofía, idiomas, viajes al exterior con el conocimiento profundo de distintos parajes turísticos en diferentes países... Él está esperando para hacer una concreta, precisa y sabia conclusión.
Este tipo de persona habla generalmente en voz muy baja, como si fuera un bache televisivo, donde el mensaje subliminar es acaparar la atención hasta del más distante, por supuesto, por lo interesante que resultan sus palabras. Se ha dicho lo último y más completo.
Llega a ser tan pedante y arrogante que salimos todos de la reunión en un estado de mortificación colectiva, capaz de desequilibrar bioenergéticamente hasta a un robot. Los más optimistas para racionalizar la pérdida energética pueden decir: No... la reunión estuvo buena, si no hubiera sido por...
Estas dos últimas formas de expresión de los ladrones de energía son portadores de un temperamento sanguíneo, con una personalidad fríamente calculadora y con una capacidad innata para obtener provecho hasta de los desperdicios de la basura.
Tienen una capacidad inigualable para desdoblar su personalidad y con sus actitudes y conductas desestabilizar desde un ser individualmente, una familia, un colectivo laboral y hasta una sociedad entera.
Es el ladrón de energía más peligroso, porque su potencial magnético es alto y por lo general lo maneja con mucha astucia y dedicación absoluta, para su perfección constante en busca de ganancias personales en cualquier escenario.
Como siempre. Un abrazo para todos y uno para mí, y que Dios nos siga protegiendo.
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