Carta astral. ¿Superstición o ciencia?
Por: Mariano Cañizares Parrado.
"La verdad de las cosas sólo se ve en los ojos de aquel que la persigue".
Este artículo quiero comenzarlo con un proverbio que me surgió espontáneamente en el año 1987 mientras participaba en el programa televisivo "En Confianza" trasmitido por canal dos (2) de la Televisión cubana, producido y presentado por el Lic. Alexis Núñez Oliva. En aquella oportunidad tratábamos sobre un tema algo controvertido: La Astrología.
Cuando Alexis me preguntó si realmente eran válidas las cartas astrales. Sin demora ni dudas, le respondí. "Los hombres sabios no sienten miedo al enfrentar el abismo entre lo conocido y lo desconocido, sino lo transitan con precaución y sabiduría, llevando cada concepto teórico a la práctica, que en definitiva es el criterio de la verdad".
Durante más de 30 años, cuando un paciente me resulta conflictivo o sencillamente difícil de manejar en el tratamiento, trato de obtener los datos personales esenciales que me permitan hacerles su carta astral. En algunas ocasiones hasta se las entrego, para que tomen consciencia de cuánto daño le están provocando al intercambio energético necesario entre terapeuta y paciente.
Les puedo asegurar que es una regla que no tiene excepción y que me resulta tan útil como el más profundo estudio psicológico, realizado por un profesional altamente calificado.
La carta astral es en muchas ocasiones más objetiva que un estudio psicológico, porque la conexión existente entre la tierra y el cosmos es estable y permanece regida por leyes objetivas, que perduran y no pueden ser cambiadas por el subjetivismo de la mente humana. No ofrecen apreciaciones como una prueba proyectiva ni valoraciones conclusivas hechas con la mediación cultural y personal de un especialista.
En capítulos anteriores he hablado mucho de las predisposiciones biológicas inconscientes, las cuales en el momento donde no intervenga la consciencia como medio de autorregulación y control voluntario, resultan extremadamente auténticas y mucho más objetivas que las actitudes mediadas por el nivel consciente.
Es indudable que el nacimiento de un ser humano está altamente barnizado por la influencia de las posiciones del sol y la luna en su interrelación con los planetas. Su movimiento a distintas velocidades, pasa de un signo al siguiente en ángulos circulares y de manera continua, estableciendo para cada período de nuestra existencia las posibilidades del triunfo o los obstáculos que debemos superar para llegar a la meta.
La carta astral nos ofrece muchas ganancias:
- Brinda una caracterización de los rasgos más estables de nuestra personalidad, lo cual si somos suficientemente inteligente, nos permite ver con más objetividad dónde están las virtudes y defectos. Ahora bien, para analizar este resultado debemos observarlo detenidamente desde dos ángulos diferentes. ¿Quién es usted en estado de tranquilidad, felicidad y completa autorregulación consciente? Y mirar con total objetividad la metamorfosis de su personalidad bajo el dominio absoluto de un estado afectivo. Es decir. ¿Cómo es su comportamiento en estado de cólera o de alegría extrema, sin mediación de la capacidad de control de su voluntad?
- Señala con total precisión dónde tenemos más posibilidades de éxito y en qué momento. Determinado por el movimiento de los astros.
- Pone al descubierto los posibles obstáculos, para alcanzar los objetivos propuestos en nuestra vida.
- Alerta de los peligros más inminentes en nuestra interacción con el medio que nos rodea...
No obstante, quiero hacerles una advertencia intermedia. Es lamentable que algunas personas inescrupulosas se dediquen a realizar predicciones diarias, sin profundos conocimientos del tema. No es lo mismo una Carta Astral hecha por un Astrólogo, que una predicción leída en un periódico o escuchada por la radio o la televisión. Con este tipo de programa, desgraciadamente se daña la imagen de la ciencia y por supuesto, su credibilidad.
Tenga presente que usted es una individualidad única e imposible de imitar. Nunca se meta en el gran saco. Ni las plantas y los objetos son cercanamente parecidos. La disposición de sus átomos y moléculas los convierten definitivamente, en algo estructural y funcionalmente irrepetible.
Para los más escépticos les doy un consejo. Vaya a un buen especialista en Astrología. Hágase su Carta Astral y si no confía completamente. Al menos téngala en cuenta en cada instante de su vida. No para sugestionarse con una predicción, sino para tomar todas las medidas con el objeto de evitar el fracaso. Los buenos Astrólogos no practican la sugestión con dependencia, sino entregan datos objetivos, para que su vida sea más práctica y segura.
Con la Astrología pasa como con el psicoanálisis. Todos hablan de ellos, pero pocos lo conocen a profundidad. Hay veces que oigo a una personalidad hablando de cosas que no conoce y siento pena por el ridículo ajeno. Por ejemplo, nunca se me ocurriría hablar de teoría y construcción de buques, hacer una análisis socio-político y económico de un país desconocido, o hacer un examen crítico de las últimas investigaciones de la NASA.
La carta astral no es superstición ni especulación, sino el resultado de un análisis interactivo entre sujeto, tierra y cosmos, que arroja un resultado totalmente objetivo sobre lo más esencial de las leyes naturales de la vida en su interacción con el ser humano.
Para realizarse la Carta Astral debe contar con algunos datos necesarios acerca de su nacimiento:
- Fecha y hora exacta (día, mes y año)
- Ciudad.
- País.
Con estos datos el Astrólogo le entrega con total precisión la posición de cada uno de los planetas al momento de su nacimiento, que son exactamente los que nos permiten obtener las ganancias expresadas anteriormente.
Muchas personas cuando ven la caracterización de su signo, muestran cierto estado de inconformidad. Por supuesto, su desconocimiento sobre el tema, los hace ignorar que las cualidades de nuestra personalidad en la astrología, no están determinadas solamente por el signo solar, resultante de nuestra fecha de nacimiento, sino debe relacionarse con el ascendente y sus estados interactivos, que sólo es posible obtenerlo, si conocemos con total exactitud, los restantes datos solicitados para obtener la Carta Astral.
El signo solar matiza nuestra verdadera naturaleza. Hablando en términos psicológicos, nuestro mundo inconsciente, más cercano a los rasgos e indicadores biológicos determinados por el temperamento. Un ejemplo puede ser muy útil en el entendimiento de algo tan complejo en el modo de expresión de la personalidad individual. Estamos hablando de un temperamento colérico y apasionado. Es aquella persona que bajo un estado afectivo, sin control consciente de su conducta o modo de comportamiento, expresa la cólera y la pasión con total intensidad, aunque después se arrepienta por el resto de su vida.
Otro muy diferente es el adquirido en el transcurso del desarrollo ontogenético de la personalidad. Mientras que el temperamento expresa un modo de comportamiento más cercano a las predisposiciones biológicas. El carácter es una estructura de nuestra personalidad, que se caracteriza por la adquisición de rasgos estables, capaces de controlar los instintos y actos inconscientes intrínsecos a nuestro más original modo de expresión conductual.
De esta manera el signo solar sería como este mundo inconsciente y muchas veces rechazado por nuestra consciencia. Mientras que el signo zodiacal ascendente, es el escudo que nos protege de esa imagen reprimida pero real.
Muchas personas (diría casi la totalidad de nuestros conocidos), nos reconocen más por las cualidades de nuestro signo zodiacal ascendente que por el signo solar. Sin embargo, a mi criterio, el modo de comportamiento diario es por lo general una mezcla ecléctica entre ambos signos, porque nuestra vida transcurre diariamente entre los momentos de tranquilidad y sosiego y aquellos que nos hacen vivir estados emocionales a veces indeseados.
Para hacerse un verdadero autoanálisis se requiere de mucha objetividad, si quiere tenerla, primero que todo interiorice que la consciencia nos autocomplace, nos mima y nos protege. Por lo general no nos permite ver con acierto la realidad de nuestras actitudes y comportamientos vistas desde el ángulo de las predisposiciones inconscientes. Sin embargo, aquellos que nos rodean se apoyan en una virtud bastante conocida. "Es mucho más fácil y objetivo analizar a los demás que analizarnos a nosotros mismos". Quizás esta apreciación le haga confiar mucho más en una carta astral elaborada con fundamentos científicos.
Propóngase ser objetivo. La única manera es pensando que la relatividad existente entre la consciencia y el inconsciente, se supera no sólo con nuestra verdad, sino más aún con la de aquellos que nos conocen a profundidad y no olvide, que la verdad de las cosas sólo se ve en los ojos de aquel que quiere percibirla.