Adicción a fumar. ¿Es una enfermedad? 

27.09.2021

Por: Mariano Cañizares Parrado.

Como siempre, les haré varios comentarios para que ustedes saquen sus propias conclusiones. 

Con respecto al hábito de fumar, hay mil aristas por donde comenzar, pero me gustaría primero que todo, decir que, el fumador se convierte en un ser egoísta, por­que nunca piensa en el daño que hace a los demás. No sólo por la contaminación, sino más que todo, por los trastornos de conducta evidentes:

  • Expectoran y devuelven la flema sacada de sus bronquios enfermos, en cualquier parte.
  • Tiran las colillas de cigarrillos en los lugares menos apropiados; destruyendo bosques, que­mando comercios cargados de personas, explotando bombas de gasolina, contaminando el manto freático con el fenol contenido en los cigarrillos dejados en las calles, parques y ace­ras...
  • Vamos a ir a lo extremo y no por ello menos común. Observen a un fumador callejero de cuello y corbata, supuestamente decente, culto o al menos instruido; cuando no desea fumar más, tira el cigarrillo en la acera, y como si fue­ra poco, sin apagar, para seguir contaminando el ambiente, por no mencionar las molestias a su similar, las cuales han pasado a un segundo plano, precisamente por su trastorno del comportamiento.
  • Hace unos años, como era permitido fumar en espacios cerrados, usted tenía el enorme placer de ir a un parque y sentarse debajo de un árbol, no sólo a contemplar la belleza de la naturaleza, sino más que todo, de manera inconsciente sentirse bien respirando oxígeno. Hoy todo se ha vuelto al revés. Los adictos a fumar no contaminan su casa, ni su centro de trabajo, ni los restaurantes, ni las discotecas... NO, ahora se dedican a contaminar: calles con sus aceras, parques, centros de diversión abiertos, restaurantes al aire libre, centros deportivos... Es decir, donde debiéramos tener oxígeno respiramos además del smog tradicional, el humo de quienes no son capaces de controlar su trastorno de personalidad.

Pero lo más doloroso de todo sobre el consumo del cigarrillo, no es lo expuesto anteriormente, sino lo sucedido el siete de julio del 2011, en el con­greso de Psiquiatría desarrollado en La Habana, Cuba. Donde fue considerada la adicción a fumar como una enferme­dad más, dada su repercusión física, psicológica y social. Esto no hace más que brindar una manta de amparo a quienes por gusto propio afectan su salud, la de sus conciudadanos y contaminan con su trastorno de conducta a esta maravillosa natu­raleza, que nos la han regalado, no para destruirla, sino para conservarla y enriquecerla.

Es imposible terminar sin hablar de un éxito completamente rechazable. La OMS dice textualmente. "Los médicos y enfermeras fuman cada vez menos. Hoy en día, sólo el 11,7 % de los profesionales sanitarios fuman, mientras que en el año 1998 lo hacía casi el 40%. Además, en la actualidad, hasta el 41,3% de los profesionales se reconoce como exfumador. En el año 1998, la cifra era del 26%".

¡Que linda información! ¡Que alentadora!; pero tengo que contarles una anécdota sobre un comportamiento mío en el año 2005: Producto de un olvido tuve que hacer una fuerza muy grande, levantando mi auto para que mi señora colocara un nuevo neumático, porque nos habíamos pinchado. El olvido del gato, me llevó a hacer una osteocondritis a nivel toráxico, que por su intensidad en vez de mejorar los síntomas empeoraban por minuto. Inicialmente no me asusté, pero con el pasar de las horas, quise no seguir aferrado a mi autodiagnóstico, tomando la determinación de asistir a la consulta de un cardiólogo. Al llegar al consultorio de este especialista, resultó que lo observé fumando. Le hice una sola pregunta: ¿Es usted el cardiólogo? Al responderme que sí di la vuelta y no me dejé atender. En silencio me dije: Todo ser humano debe ser ejemplo de lo que eligió ser.

La OMS debía exigirles a todos los ministerios de salud pública del mundo, una condición imprescindible para ejercer como profesional de la salud: NO SER PORTADOR DE LA ADICCIÓN A FUMAR, PORQUE ÉSTA NO ES UNA ENFERMEDAD, SINO UN TRASTORNO DE PERSONALIDAD INVALIDANTE PARA EJERCER COMO PROFESIONAL DE LA SALUD.

Tampoco deseo concluir sin proponerles pensar en es­tas frases, típicas de quienes desean restar impor­tancia a sus adicciones, las cuales les ofrecerán la medida exacta para determinar si es un adicto, un enfermo o un irresponsable. En dependencia de su diagnóstico, así será el tratamiento.

"El cigarro mata lentamente. A mí que me impor­ta, si yo no tengo apuro en morirme".

"El cigarrillo es un largo camino hacia la muerte; fúmate uno y acortarás la travesía".

Ante tales expresiones, sólo me queda por decirles: Que Dios nos siga protegiendo, y no olviden. Les mando un abrazo gigante a todos, de tal manera que tengan ganas de enviarme uno a mí.

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