Abriré atención a pacientes a partir del día 14 de septiembre de 2020.

25.08.2020

Por: Mariano Cañizares Parrado.

El día 16 de mayo expliqué con lujo de detalles el porqué el COVID-19, cada minuto que pasara lo iba progresivamente convirtiendo en un virus viejo, con alta capacidad de contagio, pero extraordinariamente menos letal. Como siempre, cada una de mis publicaciones (todas muy adelantadas a las orientaciones oficiales), se han cumplido sin margen de error.

Gracias a Dios, hoy podemos apreciar la sensación que se siente cuando contamos con libertad de decisión.

Desde que estudié un poquito las características y modo de expresión de este virus dije: Estamos en presencia de una gripe más, que según el camino que tomemos la convertiremos en pandemia o pasará de manera casi desapercibida.

Desafortunadamente, y no se porqué, perdimos el rumbo en su tratamiento, y eso pasará a la historia como uno de los más graves errores, cometidos por quienes dirigen a los médicos.

Siempre he sido del criterio, que cuando usted vea a un médico dirigiendo, sin prestar asistencia a pacientes, es porque sus aptitudes y actitudes no son las mejores para atender clínicamente a las personas necesitadas de la medicina. Desgraciadamente, esos son los que establecen protocolos y dan orientaciones, cuando estamos en presencia de una emergencia médica de la naturaleza del COVID-19. QUE DIOS LOS SIGA PROTEGIENDO.

Sin ningún esfuerzo cuento 58 pacientes recuperados de este virus. Ninguno fue ni tan siquiera a un hospital, y no hice nada extraordinario: Sencillamente procedí como siempre: A los virus hay que atenderlos según sus síntomas. JAMÁS FALLAMOS SI PROCEDEMOS ASÍ. Como dice el anciano proverbio: "ESO ES MÁS VIEJO QUE ADÁN".

En definitiva. Hay dos cosas a destacar:

UNA: Desde el día 13 de marzo y hasta el 14 de septiembre ( seis meses exactos). No atendí de manera presencial, absolutamente a nadie, porque aunque uno no esté de acuerdo con las orientaciones, ante todo debe ser respetuoso y disciplinado.

DOS: Gracias a Dios comenzaré a atender a mis pacientes. Lo demás ya es historia.

Un abrazo para todos y uno para mí y que Dios nos siga protegiendo.